La lámpara a media luz proyectaba una sombra extraña. La vio
cómo se descolgaba desde el foco y advirtió el perfil de sus pelos crispados.
Intentó gritar, pero su garganta ya estaba cerrada. Su propia piel se erizaba.
La tarántula iba llegando a su cabeza y su imagen se multiplicaba por decenas
en los espejos del salón. Desde el cielo raso bajaban más arañas. A distintas
alturas, semejaban adornos de una noche de Halloween, pero no era octubre
todavía. Movían sus patas como monstruos avanzando por el aire. Empezó una
lucha cuerpo a cuerpo contra ellas dando manotazos en todas direcciones. El
aire ya no entraba en sus pulmones, perlas de sudor recorrían su cuerpo, caballos
desbocados resonaban en su pecho. Sintió que se enredaba en los hilos
pegajosos, mientras ellas caían al suelo y lo cercaban cada vez más. Al
chillido de la araña mayor, las demás subieron por sus piernas, por sus brazos
y su torso.
Aterrado, Peter Parker cayó envuelto en una telaraña. Fue
entonces cuando entró Spiderman, que una vez más, lo salvó de su crisis de
ansiedad.
Bibiana Paesani, Julio / 2025
Publicado en la Antología "Puntos Suspendidos" Narrativa - Serie Marcianos-
Taller "Universo Imaginario" - Mundo Gráfico Ediciones - Diciembre /2025

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