El hombre elevó su oración: Quieran las montañas y los árboles emborracharme de su verde. Que mis pupilas se inunden del blanco de los picos y el turquesa del río. Que pueda beberlo todo. Convertirme en ese paisaje transparente. Y no tener más sed.
Despertó y todavía estaba en la
isla desierta. No reconoció cuál era su pesadilla.
Bibiana Paesani, Junio / 2025


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